La inserción de la figura del Investigador en Formación, busca evitar que los becarios continúen, en ese estado, más años que los que establecidos en el Reglamento de Sistema de Becas de Entrenamiento para alumnos universitarios, fijado en una duración máxima de doce meses y, en forma excepcional, una prórroga de hasta otros doce meses otorgada por el Directorio de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC).
En la actualidad, ese plazo de dos años, como becario, es superado ampliamente, lo que conlleva una situación de preocupante precariedad, dado que las becas están destinadas a estudiantes universitarios a punto de graduarse. “No obstante, una vez finalizada la carrera universitaria, los profesionales graduados continúan en calidad de becarios, con renovaciones que muchas veces duran cuatro, cinco o más años”, explicó el senador.
En ese sentido, Simón remarcó: “esta problemática ha instaurado, de hecho, un sistema de precarización que le quita jerarquía a una actividad tan importante para un Estado, como es la investigación científica y tecnológica”.
El legislador señaló la presencia de obstáculos en la formación, y la ausencia de condiciones dignas de trabajo que llevan a la precarización, “el no reconocimiento de: obra social, licencias, vacaciones, antigüedad, seguridad e higiene laboral, aguinaldo y beneficio jubilatorio, entre otros”, sostuvo.
Si llevamos la mirada hacia otros países, en España, el proyecto de Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que acaba de ingresar a las Cámaras Legislativas para su tratamiento y que reemplazará la Ley de 1986, en su articulado incorpora la sustitución de las Becas por contratos, con todas las prestaciones sociales desde que los investigadores comienzan el doctorado.