La Presentación de Jesús en el Templo
La Iglesia celebra en este día la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de María. Es una de las fiestas más antiguas, que data, en forma documentada, desde el siglo IV.
Es un evento importante en la vida de la Sagrada Familia y un momento significativo en la vida de Jesús, ya que marca su entrada en la comunidad religiosa judía. Según el Evangelio de Lucas, Jesús fue presentado en el Templo de Jerusalén por María y José, cumpliendo la ley judía (Lc 2,22-24).
Describe la escena: "Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor" (Lc 2,22). - "Y para ofrecer un sacrificio, según lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos" (Lc 2,24), (lo que indica modestia económica, ya que no podían permitirse ofrecer un cordero).
La purificación de María se refiere a la práctica judía de la purificación después del parto, que duraba 40 días para un niño y 80 días para una niña (Lev 12,2-5). María, como madre de un hijo primogénito, se sometió a esa práctica para cumplir con la ley judía, luego de dar a luz a Jesús, y habiéndose recuperado bien ella y el niño, van al Templo a dar gracias mediante dicho rito.
Se llama purificación a la acción y efecto de devolver al cuerpo su pureza. Se recurre a ella ya como medida de limpieza, ya como símbolo de la pureza del alma en ciertas ceremonias religiosas.
La pureza de María es la Virgen pura, que, a pesar de ser madre, mantuvo su virginidad física y espiritual. Ella es un modelo de pureza para todos los cristianos.
María nos enseña con esa pureza divina que ella escogió y supo mantenerla toda la vida, que es posible mantenerse puro. Que el amor, todo lo puede.
En esa celebración la profecía del anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, anticipa el destino de Jesús: lo revela como el Mesías, "luz para alumbrar a las naciones”, pero también como "signo de contradicción", "una espada traspasará tu alma”, profetizando su misión y el dolor de María, que culminará en el sacrificio de la cruz para la redención universal.
La celebración lleva también el título de La Candelaria, pues los fieles encienden sus candelas (velas) significando que buscan a Jesús, que es La Luz que alumbra a las naciones.
Nos decía el Papa Francisco, en la homilía de la Fiesta de la Presentación del Señor en 2014: "María, la Madre de Jesús, es un modelo de fe y de obediencia, que nos enseña a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas" . Que Ella nos guíe en nuestro camino hacia la santidad.
Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.





















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