El puente de madera
Compartimos esta narración breve y simbólica, que nos deja una enseñanza moral. Buen fin de semana!
En un pueblo pequeño, dos orillas estaban separadas por un arroyo.
Cuando el agua bajaba, todos cruzaban sin problema. Pero cuando llovía fuerte, el paso se volvía difícil y muchos quedaban detenidos, esperando que alguien resolviera la situación.
Un día, un carpintero decidió construir un pequeño puente de madera.
No era grande. No era perfecto. No tenía adornos.
Pero era firme.
Algunos lo miraron con desdén y dijeron:
—Eso no alcanza para cambiar nada.
Sin embargo, al poco tiempo, los vecinos comenzaron a usarlo.
Los niños llegaron más seguros a la escuela.
Los trabajadores cruzaron sin perder tiempo.
Los mayores dejaron de depender de que alguien los ayudara.
Entonces alguien le preguntó al carpintero:
—¿Cómo supiste que valía la pena hacer algo tan simple?
Y él respondió:
—Porque muchas veces no hace falta construir algo enorme para transformar una realidad; alcanza con crear un paso seguro para que otros puedan avanzar.
Moraleja
En las empresas y en la vida, liderar no siempre significa hacer grandes gestos. A veces significa tender puentes: entre personas, entre áreas, entre problemas y soluciones, entre el presente y lo posible.
Un buen líder no siempre brilla por lo que muestra, sino por los caminos que facilita para que otros crezcan.
En Q-Management, estamos comprometidos a impulsar el crecimiento de las organizaciones a través de la innovación estratégica.





















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