Anunciación del Señor
Hoy la Iglesia Católica celebra la festividad de la Anunciación del Señor. Compartimos aquí una reseña que nos hace llegar Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe.
En las palabras del arcángel Gabriel “alégrate, llena de gracia” (Lc 1,28) escuchamos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María. Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones y así la saluda el Ángel. María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad. San Bernardo suplicaba: “Se te ofrece el precio de nuestra Redención. Seremos liberados inmediatamente, si tú dices sí. Todo el orbe está a tus pies esperando tu respuesta. Di tu palabra y engendra la Palabra Eterna”. Dios espera una respuesta libre, y "La llena de gracia", representando a todos los necesitados de Redención, respondió: "¡hágase!”Con su “sí” María ha quedado libremente unida a la Obra de su Hijo, comienza su Mediación, es Madre de los que son uno en Cristo (cf. Gal 3,28).
Afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: “La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que ‘nada es imposible para Dios’ (Lc 1,37) y dando su asentimiento: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’ (Lc 1,38), (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 148) y define que “La Anunciación a María inaugura "la plenitud de los tiempos", el tiempo del cumplimiento de las promesas y preparativos de Dios. María fue invitada a concebir a aquel en quien habitaría "corporalmente" la "plenitud de la divinidad". (Catecismo de la Iglesia Católica párrafos 484-486) . En palabras del Papa Francisco: “Es la fiesta del Sí. En el Sí de María está el Sí de toda la historia de la salvación, María estaba diciendo Sí a Dios. Y este Sí hace que Dios se haga hombre, se haga carne”. Dios asume la naturaleza humana para elevarnos como hijos de Dios y hacernos partícipes de su naturaleza divina. El misterio de fe es inconmensurable, Gabriel le dice: “No temas, María” (Lc 1,30): el Todopoderoso te ha mirado con predilección, te ha escogido como Madre del Salvador del mundo.
Celebramos la Anunciación cada vez que rezamos los misterios de gozo en el Rosario, actualizamos este momento sublime en la historia de la humanidad. Nos da esperanza, la esperanza segura de que Dios continuará participando en nuestra historia, actuando con poder creativo para realizar objetivos que serían imposibles para los cálculos humanos. Nos invita a dejar que el Espíritu Santo habite en nosotros y a recibir la Palabra de Dios en nuestro corazón y así nos prepara para responder con amor y para amarnos los unos a los otros.
Coincidentemente con esta Solemnidad de la Anunciación del Señor, en nuestro país se conmemora el Día del Niño por nacer, es oportuno entonces renovar nuestro compromiso de defender la vida humana desde la concepción y recordar la palabra del Papa Francisco en el número 101 de la Exhortación Apostólica “Gaudete et Exsultate” (La alegría del Evangelio): “La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte”.
Colaboración de las Misioneras de la Inmaculada Padre Kolbe





















Comentarios