María mediadora de gracias
La Iglesia Católica comienza a transitar el mes de María. Compartimos aquí una reseña que nos hace llegar Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe.
María Mediadora de todas las gracias significa que Dios quiso que toda gracia que nos viene de Cristo nos llegue a través de su Madre, como intercesora, no reemplaza Su obra salvadora, está subordinada y dependiente de la mediación única de Cristo. Es un título muy antiguo que busca resaltar la cercanía de María con la humanidad por el cual San Ireneo de Lyon la llamaba "abogada de Eva"; San Efrén afirmaba: "por María nos llegó la gracia"; San Alfonso María de Ligorio lo sintetiza en Las Glorias de María: "Todo lo que Dios da, lo da por María" y San Bernardino de Siena: "Toda gracia que viene del cielo a la tierra pasa por María".
La importancia de este título se evidencia en el Magisterio pontificio: en 1891 dijo el Papa León XIII: "Nada se nos comunica del gran tesoro de todas las gracias traído por el Señor, sino por medio de María, queriéndolo así Dios"; Pío XI le otorgó el título litúrgico de “Mediadora” y Pío XII la llamó "Mediadora de todas las gracias"; y según el Concilio Vaticano II “la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora.” Con esta festividad en nuestro país comienza el mes de María, un mes dedicado a la Virgen, se extiende hasta el 7 de diciembre, vísperas de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. En otros países se consagra a María el mes de mayo.
El Fraile dominico Irj Noman afirma: “La devoción a María brinda consuelo y esperanza en un mundo lleno de desafíos e incertidumbres. La fidelidad y la confianza de María en la providencia de Dios nos inspiran a perseverar en nuestro camino de fe, sabiendo que no estamos solos, sino acompañados por su cuidado materno”. Y para el padre Kolbe, gran apóstol de la Inmaculada: “La Inmaculada es la Madre de toda nuestra vida sobrenatural, pues es la Mediadora de todas las gracias, de hecho, la Madre de la gracia divina; por lo tanto, es nuestra Madre en el ámbito de la gracia, en el ámbito sobrenatural”.
En este mes de noviembre, dedicado a María, recordamos a San Francisco de Asís, en el Año Jubilar Franciscano por los 800 años de su tránsito. Su vida y su obra inspiran valores como la paz, la fraternidad, el encuentro y el cuidado de la creación y su amor y dedicación particular por la madre del Señor a quien saludaba con frecuencia: “la Virgen hecha Iglesia”. Ella es la mujer "pensada" desde toda la eternidad para ser la Madre del Verbo encarnado, el comienzo y la imagen de la Iglesia.
El papa Francisco nos animaba a sentirla cerca y acudir a Ella porque… “Como y más que toda buena madre, María nos defiende en los peligros, se preocupa por nosotros, también cuando nosotros estamos atrapados por nuestras cosas y perdemos el sentido del camino, y ponemos en peligro no solo nuestra salud sino nuestra salvación. María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza. ¿Por qué? Porque ella es nuestra Madre”.

Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría





















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